La Impulsividad I

 

La impulsividad es directamente proporcional al tiempo que transcurre desde un estímulo y la respuesta a ese estímulo.
Cuanto menor es el tiempo de la reacción, mayor es la impulsividad.
Lo contrario de la impulsividad es la reflexividad, es decir, cuando pasa un rato entre el estímulo y nuestra respuesta, es que somos más reflexivos.
Tanto la impulsividad como la reflexividad son necesarias en la naturaleza, pero deben adecuarse a cada situación.
Si un león viene a comernos, no podes actuar de modo reflexivo, no vamos a estar analizando “es un mamífero, predador, come personas, puede venir con hambre, si tiene hambre puede comerme, debo buscar refugio, es un león adulto, los leones adultos no puede trepar árboles, debo buscar un árbol, allí hay un árbol, tiene ramas fuertes, si subo por la rama del este puedo alcanzar la cima más rápido …” antes de terminar de reflexionar en todo eso ya estoy en el estómago del león. Por lo tanto la impulsividad es necesaria en casos como estos, puedo cometer un error, y quizás huyo cuando el león no tenía hambre y se disponía a pasar de largo sin siquiera mirarme, pero es mejor en estos casos actuar impulsivamente y trepar al árbol aunque sea en vano.
Pero supongamos que me gano la lotería de fin de año. En este caso es necesaria la reflexividad. Es importante ahora detener la acción y pensar muy bien qué voy a hacer con ese dinero. Impulsivamente yo podría gastarme todo el dinero en la compra de un barco que veo en un puerto cuando estoy regresando de cobrar mi cheque, pero en este caso no es lo más saludable actuar por impulso, sino de modo reflexivo.
Reflexividad e impulsividad son herramientas con que contamos los animales superiores para desarrollar nuestras vidas. Como toda herramienta, tienen utilidad o no, dependiendo de cada circunstancia. Para clavar un clavo no me sirve de nada un destornillador, y para poner un tornillo no me servirá el martillo. Cada herramienta es la ideal para cada situación concreta.
Sin embargo, la impulsividad tiene mucho que ver con el estrés. Tendemos a ser más impulsivos cuando más estrés estamos atravesando.
El estrés es otra de las herramientas naturales que nos salvaban la vida en el pasado. Si venía un león, el estrés cumplía la función de inyectar adrenalina y cortisol en nuestro torrente sanguíneo, y con ello se aceleraba la respiración y el ritmo cardiaco, se enviaba sangre a los músculos para una rápida acción y se aceleraban los procesos de glucosa en los tejidos para obtener energía inmediata para la huída. El estrés era una especie de alerta roja que nos ponía en situación de protocolo de emergencia, donde todo nuestro organismo se preparaba rápidamente para una acción impulsiva que nos salvaría la vida. El organismo estaba listo, tenso, preparado para acciones rápidas, sin pensar demasiado o sin pensar directamente nada, solamente actuar rápido aunque fuera equivocado. Vemos que hay una directa relación entre estrés e impulsividad.
En aquellos días de nuestros antepasados, no vivíamos en un estrés permanente, sino en los momentos puntuales en que necesitábamos de ese mecanismo para salvarnos.
Cuando observamos un ciervo pastando en el bosque, no vemos signos de estrés. Mientras él se alimenta, sus orejas giran de un lado a otro analizando los sonidos de su entorno, pero su respiración y ritmo cardiacos son normales, relajados, está dedicado a alimentarse y disfrutar del bosque en paz.
Si alguna alarma se dispara por un sonido sospechoso, levantará la cabeza y apuntará ambas orejas a la zona de donde provino el ruido. Si se confirma la señal de peligro, el estrés toma el mando de la situación, se detienen las actividades de alimentación y se ponen en marcha los mecanismos de huída, apelando a la impulsividad para ello, es decir, primero huir, luego pensar de qué estamos huyendo. Muchas veces un ciervo huye por el revoloteo repentino de una perdiz que salió del matorral, luego de ser ahuyentada por otra de su especie que la echó de su territorio. El ciervo se detendrá más adelante y observará hacia atrás, comprobada la falsa alarma, todo vuelve a la normalidad y regresa a su actividad de alimentación tranquilamente.
Vemos que el estrés y la impulsividad son dos elementos que están siempre juntos.
¿Qué es lo que sucede en nuestros días?
Hoy el estrés es parte de la vida moderna. En el pasado éramos como los ciervos, vivíamos apaciblemente hasta que una alarma nos pusiera en alerta, pero fuera de ese periodo de tiempo corto, nuestra vida no convivía con el estrés.
El estrés duraba periodos de tiempo escasos. Si se presentaba la alarma, el estrés era la herramienta para salvarnos, y en espacio de unos pocos minutos se resolvía la situación, o nos salvábamos o nos comían, pero para un lado o para el otro la situación se resolvería en un breve lapso. Por lo tanto la impulsividad era algo presente por cortos periodos de tiempo. El resto de nuestra vida era reflexiva, como la del ciervo pastando.
En las grandes urbes convivimos con el estrés durante largos periodos de tiempo, y esto nos lleva a ser impulsivos cuando no debemos serlo.
A su vez, así como el estrés fuerza la impulsividad, cuando se fuerza la impulsividad se genera estrés, un ejemplo claro son los programas de preguntas y respuestas por tiempo, cuando se debe responder rápido antes que suene una chicharra, nuestra respiración y ritmo cardiaco se acelera, a pesar de que en teoría deberíamos mantenernos reflexivos para poder encontrar las respuestas.
Es importante por lo tanto realizar ejercicios que nos permitan mantener la reflexividad y controlar la impulsividad que nos lleva al estrés, y para ello hay una serie de juegos de inteligencia que desarrollamos trabajando en este aspecto.
Profundizaremos este tema en otras entregas.

Creatividad – continuación

En otra entrada de este blog, habíamos hablado de la particularidad conservadora del cerebro, que crea modelos de respuesta y los sigue para no perder tiempo, anulando la creatividad. Es decir, el cerebro ante determinada situación busca una respuesta, si funciona la almacena y la guarda para el futuro, de ese modo, cuando perciba una situación similar, responderá usando la misma acción guardada. Esto es algo que resulta útil por su practicidad y velocidad de respuesta, pero a la vez corta la capacidad creativa, porque si siempre se apela a modelos estructurados, no probaremos con opciones nuevas.
El no probar opciones nuevas hace que se pierda posibilidades de generar respuestas mejores. Quedamos presos de la vieja respuesta, que dio resultados una vez en situaciones similares, pero podría suceder que para esta situación nueva no sea la respuesta más adecuada, porque nunca dos situaciones son idénticas, y por lo tanto a veces una respuesta vale para dos situaciones y otras veces habría sido mejor probar respuestas nuevas. Después de todo eso es la creatividad.
Por ejemplo, vamos a poner el caso de un niño, al que se le había caído una pequeña ranita que era su mascota, en un agujero de unos aproximadamente cuatro centímetros de diámetro y más o menos un metro de profundidad. El padre intenta ayudarlo y hace un lacito con un hilo para tratar de engancharla, con un alambre luego, y con un palito, prueba varias fórmulas para tratar de retirarla y no puede. Abandona finalmente, es imposible sacarla de ahí adentro, el niño cuando queda solo, piensa un instante. Busca un balde y empieza a llenar el agujero con agua, la ranita sale flotando y la saca. Entonces lo que vemos es que una situación que requería una respuesta creativa, que no se le había ocurrido el padre, que estuvo probando modelos diferentes, pero ninguno de ellos adaptado a lo que necesitaba.
Entonces, los modelos que tenemos almacenados, muchas veces limitan la capacidad de probar modelos nuevos. El modelo que tenía el padre era de retirar enganchando la ranita de alguna manera, y eso le impedía probar un modelo nuevo, que era hacer que la ranita sola se elevará, en este caso llenándola de agua. Subconscientemente, él tenía grabado el modelo de que había que capturarla, o atraparla, o ayudarla a salir hacia arriba pero no ahogarla en agua, no se le había ocurrido pensar que sí echaba agua, la ranita no se iba a ahogar sino todo lo contrario. Para evitar esta trampa que nos tiende y la capacidad nuestra de generar modelos, los animales superiores han desarrollado, entonces, la tendencia proactiva a hacer juegos cognitivos. Entonces los niños, los bebés, los cachorros, los gatitos tienen tendencia a quedarse largos ratos jugando con alguna actividad que les haga desarrollar esa capacidad creativa de buscar soluciones nuevas. Nos queríamos problemas para empezar a desarrollar soluciones a esos problemas. Por ejemplo, si nosotros le damos de comer a un perro en su cuenco, probablemente, si no tiene hambre, deje esa comida, pero si a ese mismo cachorro le ponemos esa comida dentro de una botella, de gaseosa, de plástico, es muy probable que se pase largas horas intentando recuperar esa comida, esos pequeños granos de comida que están dentro de la botella, esos mismos que en el cuento no se los comía, pero en la botella le resulta interesante, ¿Por qué? por el hecho de que para sacarlos de la botella tiene que pensar, tiene que probar soluciones nuevas permanente, si los gira para acá, si los gira para allá, si lo pone patas para arriba, si lo sacude, si lo muerde, si lo aplasta, va buscando nuevas soluciones. Eso sería un juego cognitivo rudimentario. Nosotros desarrollamos Entonces una serie de juegos cognitivos basándonos en esta característica de los animales superiores, en esa característica de la proactividad, del deseo, de la pulsión que tenemos los animales superiores de desarrollar actividades cognitivas para no quedar entrampados, enganchados, en esos modelos que si no crean en el cerebro y que después el cerebro va a utilizar de manera rutinaria, porque le resulta más cómodo, porque el cerebro es como conservador.
Veamos ahora qué sucede con un gato. Un gato, por ejemplo, cuando captura un ratón y no tiene hambre, no lo dejan libre, lo trata de cazar durante largo rato, por qué lo caza durante largo rato? porque es perverso? porque dañino?. No, en absoluto, en realidad el gato lo que está haciendo es aprendiendo nuevas técnicas de caza, nuevas y creativas técnicas de caza. Porque él necesita desarrollar mucha cantidad de modelos, de manera que, por un lado siempre tenga un modelo adecuado a una situación, pero por otro lado, esa amplitud de modelos va a hacer que sea más abierto a la creatividad para generar modelos nuevos constantemente. Si el gato no tiene estímulos desde cachorro, no va a desarrollar entonces esa capacidad de generar mucha cantidad de modelos, o de generar modelos nuevos a lo largo de toda su vida, y no entramparse, no quedar atrapado en modelos viejos, en pocos modelos y quedar atrapado en eso. Entonces qué va hacer? … si no tiene hambre, al ratón o al pajarito que capturó, lo va a soltar, lo va a volver a atrapar, lo vuelve a soltar, lo vuelve a atrapar. Y si cae en un agujero, va a intentar sacarlo de ese agujero, o inclusive muchas veces a propósito deja que se meta en algunos lugares de difícil acceso para probar nuevas técnicas de extracción de ese animal. Es bastante cruel y bastante duro de ver, pero la realidad es que se acaba de fabricar su propio juguete cognitivo el gato en esa situación. Cuando nosotros no podemos observar un rato largo que hace (no lo vamos a hacer en nuestro laboratorio con un ratón un pajarito de verdad pero lo podemos hacer con sustitutos mecánicos) y cuando vemos qué tipo de técnicas va intentando inventar, qué técnicas va desarrollando, podemos nosotros entonces crear juegos cognitivos que desarrollen su capacidad de pensar. ¿Para qué sirve entonces, además de tener la mente abierta, pensar de esta forma, de no quedar atrapados en modelos, tanto el perro como el humano y el gato? … para varias cosas, una de ellas, por ejemplo, es, al no estar encerrado modelos, no tener prejuicios. El prejuzgar hace que uno pueda reaccionar de manera equivocada inclusive con desbordes emocionales cuando no hacía falta. Si yo tengo el prejuicio de que la factura de la luz siempre va a ser una mala noticia, cuando llega mi cuenta de la luz yo ya estoy de mal humor, y ya tengo un descontrol emocional por un viejo modelo que tengo, cuando quizás si yo habría la cuenta de la luz me doy cuenta que no era tanta. No estoy abierto a nuevas posibilidades. Me encierro en viejos prejuicios y eso hace que yo tenga menos capacidad de controlar mis emociones.
Bueno hay una serie de cosas bastante interesantes de ver en este tema, pero bueno, lo importante es que el ahondar en el desarrollo de juegos y actividades cognitivas, de control emocional, etcétera, es muy importante para el desarrollo de nuevas habilidades para no quedar entrampados en prejuicios y modelos antiguos, porque el cerebro va a tratar de ir hacia ese lugar, para tener entonces una apertura mental que nos permite un mayor control emocional etcétera … ya vamos a ir viendo en otras entregas.

Creatividad ¿por qué los niños son más creativos que los adultos?

Creatividad y ASctitud  Conservadora son opuestos. En otra entrada de este blog, habíamos hablado de la particularidad conservadora del cerebro, que crea modelos de respuesta y los sigue para no perder tiempo. Es decir, el cerebro ante determinada situación busca una respuesta, si funciona la almacena y la guarda para el futuro, de ese modo, cuando perciba una situación similar, responderá usando la misma acción guardada. Esto es algo que resulta útil por su practicidad y velocidad de respuesta, pero a la vez corta la capacidad creativa, porque si siempre se apela a modelos estructurados, no probaremos con opciones nuevas. El no probar opciones nuevas hace que se pierda posibilidades de generar respuestas mejores. Quedamos presos de la vieja respuesta, que dio resultados una vez en situaciones similares, pero podría suceder que para esta situación nueva no sea la respuesta más adecuada, porque nunca dos situaciones son idénticas, y por lo tanto a veces una respuesta vale para dos situaciones y otras veces habría sido mejor probar respuestas nuevas. Después de todo eso es la creatividad. Por ejemplo, vamos a poner el caso de un niño, al que se le había caído una pequeña ranita que era su mascota, en un agujero de unos aproximadamente cuatro centímetros de diámetro y más o menos un metro de profundidad. El padre intenta ayudarlo y hace un lacito con un hilo para tratar de engancharla, con un alambre luego, y con un palito, prueba varias fórmulas para tratar de retirarla y no puede. Abandona finalmente, es imposible sacarla de ahí adentro, el niño cuando queda solo, piensa un instante. Busca un balde y empieza a llenar el agujero con agua, la ranita sale flotando y la saca. Entonces lo que vemos es que una situación que requería una respuesta creativa, que no se le había ocurrido el padre, que estuvo probando modelos diferentes, pero ninguno de ellos adaptado a lo que necesitaba. Entonces, los modelos que tenemos almacenados, muchas veces limitan la capacidad de probar modelos nuevos. El modelo que tenía el padre era de retirar enganchando la ranita de alguna manera, y eso le impedía probar un modelo nuevo, que era hacer que la ranita sola se elevará, en este caso llenándola de agua. Subconscientemente, él tenía grabado el modelo de que había que capturarla, o atraparla, o ayudarla a salir hacia arriba pero no ahogarla en agua, no se le había ocurrido pensar que sí echaba agua, la ranita no se iba a ahogar sino todo lo contrario. Para evitar esta trampa que nos tiende y la capacidad nuestra de generar modelos, los animales superiores han desarrollado, entonces, la tendencia proactiva a hacer juegos cognitivos. Entonces los niños, los bebés, los cachorros, los gatitos tienen tendencia a quedarse largos ratos jugando con alguna actividad que les haga desarrollar esa capacidad creativa de buscar soluciones nuevas. Nos queríamos problemas para empezar a desarrollar soluciones a esos problemas. Por ejemplo, si nosotros le damos de comer a un perro en su cuenco, probablemente, si no tiene hambre, deje esa comida, pero si a ese mismo cachorro le ponemos esa comida dentro de una botella, de gaseosa, de plástico, es muy probable que se pase largas horas intentando recuperar esa comida, esos pequeños granos de comida que están dentro de la botella, esos mismos que en el cuento no se los comía, pero en la botella le resulta interesante, ¿Por qué? por el hecho de que para sacarlos de la botella tiene que pensar, tiene que probar soluciones nuevas permanente, si los gira para acá, si los gira para allá, si lo pone patas para arriba, si lo sacude, si lo muerde, si lo aplasta, va buscando nuevas soluciones. Eso sería un juego cognitivo rudimentario. Nosotros desarrollamos Entonces una serie de juegos cognitivos basándonos en esta característica de los animales superiores, en esa característica de la proactividad, del deseo, de la pulsión que tenemos los animales superiores de desarrollar actividades cognitivas para no quedar entrampados, enganchados, en esos modelos que si no crean en el cerebro y que después el cerebro va a utilizar de manera rutinaria, porque le resulta más cómodo, porque el cerebro es como conservador. Veamos ahora qué sucede con un gato. Un gato, por ejemplo, cuando captura un ratón y no tiene hambre, no lo dejan libre, lo trata de cazar durante largo rato, por qué lo caza durante largo rato? porque es perverso? porque dañino?. No, en absoluto, en realidad el gato lo que está haciendo es aprendiendo nuevas técnicas de caza, nuevas y creativas técnicas de caza. Porque él necesita desarrollar mucha cantidad de modelos, de manera que, por un lado siempre tenga un modelo adecuado a una situación, pero por otro lado, esa amplitud de modelos va a hacer que sea más abierto a la creatividad para generar modelos nuevos constantemente. Si el gato no tiene estímulos desde cachorro, no va a desarrollar entonces esa capacidad de generar mucha cantidad de modelos, o de generar modelos nuevos a lo largo de toda su vida, y no entramparse, no quedar atrapado en modelos viejos, en pocos modelos y quedar atrapado en eso. Entonces qué va hacer? … si no tiene hambre, al ratón o al pajarito que capturó, lo va a soltar, lo va a volver a atrapar, lo vuelve a soltar, lo vuelve a atrapar. Y si cae en un agujero, va a intentar sacarlo de ese agujero, o inclusive muchas veces a propósito deja que se meta en algunos lugares de difícil acceso para probar nuevas técnicas de extracción de ese animal. Es bastante cruel y bastante duro de ver, pero la realidad es que se acaba de fabricar su propio juguete cognitivo el gato en esa situación. Cuando nosotros no podemos observar un rato largo que hace (no lo vamos a hacer en nuestro laboratorio con un ratón un pajarito de verdad pero lo podemos hacer con sustitutos mecánicos) y cuando vemos qué tipo de técnicas va intentando inventar, qué técnicas va desarrollando, podemos nosotros entonces crear juegos cognitivos que desarrollen su capacidad de pensar. ¿Para qué sirve entonces, además de tener la mente abierta, pensar de esta forma, de no quedar atrapados en modelos, tanto el perro como el humano y el gato? … para varias cosas, una de ellas, por ejemplo, es, al no estar encerrado modelos, no tener prejuicios. El prejuzgar hace que uno pueda reaccionar de manera equivocada inclusive con desbordes emocionales cuando no hacía falta. Si yo tengo el prejuicio de que la factura de la luz siempre va a ser una mala noticia, cuando llega mi cuenta de la luz yo ya estoy de mal humor, y ya tengo un descontrol emocional por un viejo modelo que tengo, cuando quizás si yo habría la cuenta de la luz me doy cuenta que no era tanta. No estoy abierto a nuevas posibilidades. Me encierro en viejos prejuicios y eso hace que yo tenga menos capacidad de controlar mis emociones. Bueno hay una serie de cosas bastante interesantes de ver en este tema, pero bueno, lo importante es que el ahondar en el desarrollo de juegos y actividades cognitivas, de control emocional, etcétera, es muy importante para el desarrollo de nuevas habilidades para no quedar entrampados en prejuicios y modelos antiguos, porque el cerebro va a tratar de ir hacia ese lugar, para tener entonces una apertura mental que nos permite un mayor control emocional etcétera … ya vamos a ir viendo en otras entregas.

Modelos de Acción no Conscientes atentan contra la creatividad

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La creatividad es lenta en comparación con los modelos estructurados de respuesta.

Está comprobado, que cuando tomamos una decisión conscientemente, nuestro inconsciente ya la ha tomado antes de que nosotros pensemos en ella.
Cuando te decides por comprar los pantalones azules que hay en la vidriera, tu subconsciente ya lo había decidido antes de que te dieras cuenta de ello. Ahora lo que estás haciendo es justificar esa decisión, vas a pensar en cosas como que combina bien con tu chaqueta, que está a muy buen precio, que es una marca de pantalones muy buena, pero todos esos argumentos son para justificar una decisión que ya fue tomada antes por tu subconsciente.
Esto sucede de este modo porque el cerebro es conservador, él querrá siempre aprender esquemas y repetirlos para no tener que perder tiempo creando soluciones nuevas.
Era muy útil cuando vivíamos en territorio hostil, lleno de predadores que nos querían comer, que nuestro cerebro decida inconscientemente antes de que nosotros nos pusiéramos a pensar de manera consciente. Si nos poníamos a pensar en que el rugido que oímos puede ser un león, que el león comer personas, que nosotros somos una persona, y por lo tanto que podemos ser comidos por ese león que acaba de oírse entre el matorral, ya sería tarde para reaccionar, estaríamos dentro de su estómago.
Es por esto que el cerebro evolucionó como conservador, generando modelos de decisiones para tomarlas de modo inconsciente, evitando pérdidas de tiempo con los pensamientos conscientes.
Pero sucede que cuando actuamos de manera automática lo que perdemos es la creatividad, nuestra capacidad de generar soluciones nuevas a problemas viejos, perdemos la posibilidad de desarrollar opciones creativas y únicas.

generamos modelos de respuesta a lo largo de la vida
los modelos fijos anulan la creatividad

Los niños y los cachorros todavía están armando esos modelos de decisión, y por lo tanto demoran más tiempo en cada una de las que toman, esto los hace creativos.
El tema no es evitar que se generen modelos, porque esos modelos se generarán de todos modos, nos guste o no nos guste el cerebro funciona de ese modo. El tema es que se generen una gran cantidad de modelos distintos, esto es lo que dará riquezas a las decisiones del individuo en el futuro. Y fundamentalmente, que se generen modelos de autocontrol.
Vamos a poner un ejemplo.
Analicemos el caso de Paula, una supuesta ama de casa que acabamos de inventar, que va al mercado decidida a cambiar el desayuno de sus hijos por algo más natural que los habituales bollos llenos de azúcar. Se cruza con una góndola donde hay unos frascos de mermelada de ciruela con una presentación que incluye al pote de vidrio con forma de una cesta, y la etiqueta con una cesta repleta de ciruelas. Su subconsciente lo identifica con su infancia, cuando en el verano visitaba a sus abuelos e iba con sus hermanas cargando una cesta de mimbre a recoger ciruelas en el jardín de la casa de campo. Su subconsciente ya ha decidido la compra, ahora su consciente buscará justificarla, pero la compra ya está decidida. Revisa la etiqueta y lee los componentes, azúcar, agua, espesante, colorante, estabilizante, acidulante, extracto de pulpa de ciruelas. El orden de los componentes indica que de ciruelas hay muy poco, los primeros son los más presentes, es decir azúcar y agua. Sin embargo, su subconsciente ya ha tomado la decisión de la compra, y su consciente busca justificarla, con lo que casi no lee los componentes excepto la parte que dice “ciruelas”. Si dudas acaba de cambiar los bollos llenos de azúcar por una mermelada que es puro azúcar, pero su subconsciente equiparó la imagen con las frutas de su infancia y la decisión ha sido tomada sin poder controlarla conscientemente.

la exploración creativa es lo contrario de la respuesta por modelos fijos

Este tipo de decisiones son tomadas inconscientemente por el cerebro en base a sus experiencias anteriores, sobre todo las de la infancia.
Ahora bien, todos los animales superiores, entre los que nos encontramos humanos, perros y gatos, tenemos fuertes tendencias a los juegos cognitivos. Somos proactivos para ellos, es decir, no necesitamos que nos obliguen a hacerlos, sino por el contrario, tenemos la necesidad de realizarlos. Las personas no ganan nada haciendo sudokus, incluso hasta pagan por ellos comprando las revistas que los contienen, y sin embargo, sin nada que ganar, lo hacen. ¿Porqué un cachorro puede pasarse horas desarmando un almohadón o un gatito embrollando una madeja de hilo? Estos elementos no son comestibles, aparentemente son actividades inútiles, y sin embargo la naturaleza ha colocado en nuestras mentes el deseo de realizar estas actividades cognitivas durante largos periodos de tiempo, y sabemos que en la naturaleza nada es porque sí, todo tiene una utilidad práctica.
Las rayas de las cebras cumplen funciones de confundir a sus predadores a la vez que generan sutiles corrientes de aire en la superficie de su piel para controlar las altas temperaturas. Las frutas dulces hacen que sean comidas por los animales frugívoros, haciendo que de ese modo diseminen sus semillas por distintas partes al llevarlas en sus intestinos. Los lobos orinan para demarcar territorio, con lo cual evitan enfrentamientos de invasores de su especie. En general nada se hace al azar, todo tiene una función, y el hecho de que los animales superiores, como perros, gatos y humanos, tengan tendencia a realizar actividades cognitivas, tiene como función generar patrones mentales inconscientes de control emocional, habilidad para encontrar soluciones a problemas, habilidad para controlar la ansiedad, y otros etcéteras.
Veremos en otras entradas a dónde nos llevan nuestras investigaciones en materia de juegos cognitivos para mejorar las habilidades mentales, el desarrollo de control emocional, la estimulación temprana, en bebés humanos, perros, gatos y más.

Juegos infantiles en niños, perros y gatos

juegos de escalar


puedes oír este artículo sobre juegos infantiles en audio con el reproductor de arriba o leerlo abajo

juegos infantiles como los de escalar
juegos infantiles como los de escalar

Vamos a entender porqué y cómo se generan los juegos infantiles en niños, perros y gatos. Imaginemos por un instante una escuela primaria. Vamos a poner un nombre a un niño por ejemplo Pedro. Pedro se encuentra en la escuela, está sentado obligado a estar sentado, y hay que poner una penalidad si no se sienta y por ejemplo la madre le da un castigo, le quita la televisión si no va a la escuela ese día y está obligado a estar sentado estudiando por ejemplo matemáticas, o supongamos geografía, o historia. Suena la campana del recreo, Pedro sale, va al recreo, y en el recreo comienza a jugar y se empieza a trepar unos árboles que hay en el patio. Junto a unos compañeros de clase trepan a los árboles, juegan de esa manera, luego juegan al juego de policía y ladrón, se persiguen unos a otros, se capturan, y vuelven a clases. Suena, entonces, el timbre y vuelven a clases. Están obligados a estar sentados, a estudiar supongamos álgebra, o algún otro tipo de materia y estudian a la fuerza para entender la clase, para aprenderla, estudia obligado. Suena el timbre de nuevo y sale otra vez el recreo y se ponen a practicar puntería con unas piedras contra una lata que se ponen arriba de un banco en el patio. En otro momento podría estar jugando en una PlayStation por ejemplo en un juego de pantalla y estar haciendo puntería también, o estar haciendo una especie de juego de guerra, donde se hace una especie de captura, de depredación, tanto haciendo puntería como estrategia para capturar a otros. En definitiva es una depredación lo que se está haciendo. Lo que estamos viendo es que Pedro estudia las cosas necesarias para vivir qué son antiguas, las que vienen del pasado, como por ejemplo recolectar o evadir de los depredadores trepando los árboles o por ejemplo cazar y pelear, en el caso de policía y ladrón, que están jugando este juego es un juego de caza. En el caso de hacer puntería unas latas o usando un juego de pantalla cuando llega a su casa, en una PlayStation, están también haciendo un juego de depredación, y eso lo hace de manera espontánea, no hay que obligarlo sino al contrario, le interesa hacerlo, le gusta hacerlo. Sin embargo cuando tiene que estudiar cosas que son más modernas, como por ejemplo la matemática, la historia, geografía, que también son necesarios para sobrevivir pero son muy nuevas como para estar instaladas en los instintos de supervivencia, para eso hay que obligarlo. Porque nosotros hace escasamente 20000 años éramos cazadores recolectores, entonces teníamos la pulsión necesaria interna como para poder aprender lo que necesitamos para sobrevivir ya grabada. Y eso en 20.000 años, que es muy poco en términos de biología, no pudo haberse cambiado. En estos últimos veinte mil años aparecieron otras necesidades como en el caso de la historia, la geografía y el álgebra, la física, la química y todo eso no está instalado todavía, eso llevaría millones de años. Seguramente, dentro de millones de años, cuando eso podría estar instalado en los instintos, ya vamos a estar estudiando otras cosas. Entonces la única manera de estudiarlos es obligados, ya sea porque nos obligan o porque nos educan para que nos auto obliguemos, pero no lo hacemos como una recreación generalmente a eso, salvo que sea una materia que nos guste mucho, en general hay una cierta obligatoriedad, cosa que no sucede en el recreo, los niños en el recreo juegan a algo que está instalado en sus instintos para sobrevivir. Trepar un árbol a gran velocidad y con habilidad es necesario para que no nos coma el tigre sable por ejemplo, cosa que sucedía hace algunos miles de años, también para recolectar frutos y poder cazar, hacer puntería con piedras o con lanza o lo que sea, normalmente los niños van a usar lanzas, piedras y palos, o usar una honda, una gomera antiguamente, y ahora también con la PlayStation, pero en definitiva es una forma de aprender a ser mejor cazador. Todo eso sí está grabado en nuestros instintos. Lo que vemos es que el juego nos lleva permanentemente a aprender algo que necesitamos para sobrevivir, claro en este caso puntual nos está llevando a aprender las cosas que necesitábamos para sobrevivir hace unos 20000, años algo distinto a lo que necesitamos ahora.

Ahora veamos qué sucede con un cachorro de perro o con un gato respecto de los juegos infantiles

aclarando que esto no implica que igualmente se produzca en la edad adulta o madurez sexual.

ciertos juegos infantiles pueden resultar conflictivos
ciertos juegos infantiles pueden resultar conflictivos

Los propietarios de cachorros saben lo que significa encontrarse con la casa revuelta. Llegar del trabajo y nos enfrentamos con un panorama desolador: el sillón de la sala está herido de muerte. El cachorro depredador ha abierto un hueco en la parte del asiento y se ha dedicado a extirpar el relleno. El sillón parece una presa, un ungulado muerto, tendido con su abdomen expuesto y vaciado. Lo interesante de este ejemplo que estoy poniendo, es que en l mente del cachorro el sillín a representado una presa a la que se vaciaron las vísceras. Del mismo modo que el niño Pedro aprendía a sobrevivir trepando a los árboles en el recreo o haciendo puntería con una piedra o un juego de PlayStation, este cachorro aprendía a alimentarse usando al sillón como símbolo de presa. Pedro simulaba cazar esas latas a las que arrojaba piedras, o simulaba cazar esos enemigos del juego de pantalla, ellos representaban sus presas, mientras tanto el sillón representaba la presa del cachorro. Ambos tuvieron esa pulsión, ese deseo incontenible de aprender para sobrevivir, y ambos usaron símbolos, reemplazaron las presas por otros objetos.

¿Qué otras actividades hizo nuestro cachorro en nuestra ausencia?. Avanzamos por la casa y nos encontramos con dos camisetas destrozadas. El cachorro necesitaba aprender a usar manos y fauces para despedazar una presa, separar el hueso y la piel de la carne. En un mundo salvaje, hace 12.000 años, no existían los alimentos en pellets, de manera que los lobeznos necesitaban aprender rápidamente a usar sus utensillos de mesa, su cuchillo y tenedor, que son sus manos y sus fauces, para separar lo alimenticio de lo que no lo es y así poder comer. El tema es que doce mil años en términos biológicos no es absolutamente nada, y esos instintos hoy siguen presentes, como siguen presentes en Pedro los instintos de hace veinte mil años que le obligan a desear aprender a trepar a las copas de los árboles para recolectar o no ser comido por depredadores, o a hacer puntería para aprender a cazar su alimento.

Las pulsiones del juego son empujes internos que nos sirvieron de mucho en el pasado, y que hoy siguen presentes con fuerza a pesar de que ni ya nosotros cazamos para sobrevivir, ni hay tigres sable o leones que nos coman en las ciudades, ni el cachorro necesita aprender a destripar presas porque le damos alimento seco.

Estas pulsiones deben ser equilibradas para evitar que nos dañen. No podemos prohibir jugar el niño ni al cachorro, eso lo sabemos de sobra, pero además podemos usarlas para aprender otras cosas. Podemos hacer que el niño no juegue con piedras en la casa y rompa cosas, del mismo modo podemos hacer que el cachorro no rompa sillones, pero además podemos hacer que esas viejas pulsiones sean nuestras aliadas para que aprendan otras cosas útiles para la vida en nuestra sociedad moderna.

Es por esto que en nuestra sede de investigación y desarrollo, trabajamos en el diseño de juegos didácticos para niños, perros y gatos

El juego en la naturaleza

baby-playing-rex[1]

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Vamos a tratar de entender que es el juego a partir de dos ejemplos que voy a poner. Uno es el cocodrilo Coco y el otro es el perrito Toby.

Estos dos personajes las acabo de inventar con la idea de que podamos entender la estrategia, las distintas estrategias que toma la naturaleza a la hora de sobrevivir.

La energía no es algo que sobre, no es algo que exista en gran abundancia en la naturaleza, hay que conseguirla, cuesta conseguirla, y por lo tanto hay que evitar gastarla sin sentido. Hay que invertirla en todo caso pero no gastarla sin sentido.

baby-playing-rex[1]Ahora voy a poner un ejemplo de dos señores también. Un señor que tiene un coche que no usa nada más que para cosas elementales y básicas, y que tiene un determinado dinero para llenar el tanque de combustible, entonces deja el coche guardado la mayor parte del tiempo posible, gastando lo menos … lo estrictamente necesario. Y tenemos otro señor que es un vendedor, que recorre clientes y que usa el coche para eso. Este vendedor gasta mucho más combustible, porque invierte combustible en visitar clientes, porque esos clientes le van a permitir tener ingresos para tener más combustible. El otro, el anterior, cuando movía el coche, no tenía más ingresos por mover el coche y por lo tanto no podría recuperar el combustible a partir del gasto de combustible. En cambio, nuestro vendedor, sí, cuánto más combustible gaste viendo más cantidad de clientes, más posibilidades tiene de conseguir más combustible para su coche. ¿Se entiende?, uno conservador, trata de conservar y guardar el combustible, y el otro arriesgado inversor, porque tienen dos realidades distintas, dos estrategias diferentes.

En la naturaleza la sobrealimentación no existe. En la naturaleza no hay nadie que sea obeso y necesite hacer ejercicio para gastar energía, por qué en la naturaleza las calorías que se consiguen son las justas. El prototipo del hombre rico es un hombre gordo siempre en los dibujos, porque hasta no hace mucho tiempo ser gordo era para los ricos, la gente normal, la gente pobre, tenía las calorías necesarias para vivir, llegar a ser gordo requería de ser rico.

Labrador Retriever, puppy playing with a toyEn la actualidad nosotros tenemos sobrealimentación, nos sobran los alimentos y tenemos que gastarlos en el gimnasio o lo que sea, caminando sin sentido. Pero eso es algo que no es natural, no es normal, hasta hace muy poco no era así. Eso es lo que pasa ahora en la civilización actual, pero en la vida real, la naturaleza no gasta energía porque sí. Si gasta mucha energía y para invertirla para algo, y si no, la trata de conservar lo más posible

Volvamos ahora al cocodrilo Coco y el perrito Toby. El cocodrilo Coco tiene temperatura variable, no tiene homeotermia, no es una temperatura constante, él lo que hace es tomar la temperatura del medio ambiente. Sale el sol, el sol calienta su sangre, y a partir de ahí, él tiene mayor actividad. Si se enfría su sangre porque oscurece, se queda quietito y se mueve lo menos posible. En general no gasta energía ni siquiera en levantar su propia temperatura. Espera que salga el sol y que sea el sol el que levante su temperatura.

El cachorrito Toby no. Quema químicos y gasta energía para mantener su temperatura elevada, para poder tener mayor actividad constantemente, ¿para que le sirve esa actividad? como nuestro vendedor, esa actividad es para conseguir recursos. Para sobrevivir a partir de esa otra estrategia, no la del conservador, guardando la mayor cantidad energía posible, sino del arriesgado, del inversor. Entonces gasta energía manteniendo temperatura elevada todo el tiempo, aunque haga frío, y eso le permite estar activo todo el tiempo. Lo mismo que el vendedor que gasta mucho más combustible porque va a ver más clientes para conseguir más recursos. El cocodrilo Coco se mueve lo menos posible. Se queda quietito eso le permite vivir con muy poquito, con muy pocos ingresos, como la persona que decimos tiene un sueldo justo, pero gasta la menor cantidad de combustible porque de lo contrario no llega. Bueno el cocodrilo Coco tiene pocos ingresos, come muy de vez en cuando, pueden pasar meses sin comer, pero gasta muy poca energía, se queda quieto lo más posible, inclusive para cazar se queda muy quieto, deja a veces inclusive hasta que la corriente casi lo arrastre, que parezca un tronco que se acerca a sus víctimas, y la energía gasta en el último momento en que muerde a las víctimas.

El cachorrito Toby, por el contrario, gasta mucha energía ¿en que?, en aprender, y para aprender necesita tener algo que lo empuje a hacer una actividad, algo interno, que nadie lo obligue, que de dentro de él salga la necesidad de moverse y hacer una actividad. Eso es lo que se llama juego, eso es jugar. El juego es una forma de aprender sin que nos obliguen a aprender. el juego se inventó para los animales superiores que están obligados porque tienen un mandato interno, a aprender algo. y se llama a eso “proactividad”, es una actividad proactiva, no reactiva. el cocodrillo es reactivo, si yo lo amenazo él huye, él reacciona a algo q1ue ocurre externo. el animal superior, como en el caso del perrito o de nuestro vendedor, también somos animales superiores los seres humanos, o el caso de un gatito, en estos casos es diferente, somos proactivos,cat-playing-with-toy[1] tenemos un empuja de adentro hacia afuera que nos lleva a tener una actividad para poder aprender cosas y a partir de esas cosas que aprendimos, entonces conseguir recursos. el tema es que, para ser proactivos, necesitamos una estimulación de la proactividad y eso lo vamos a ir viendo en las próximas entradas. pero lo importante es que sepamos que el juego es una actividad que surge de dentro hacia fura, que nos moviliza para poder, gastando energías, aprender cómo conseguir recuperar y ganar más energía todavía. por ejemplo aprendiendo a cazar mejor, aprendiendo a socializar mejor para luego cazar mejor en equipo, etcétera. en el caso de nuestro vendedor, aprendiendo a vender mejor, visitando más clientes. En el caso de los niños aprendiendo más las reglas sociales, aprendiendo a ser más despiertos desarrollando su inteligencia. El cocodrilo Coco no necesita de eso, lo que hace es una estrategia diferente: pocos ingresos y el menor gasto posible de energía. Luego veremos en otras entregas más detalles de todo esto.

El Autocontrol

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No se trata de no expresar emociones, sino todo lo contrario, el autocontrol requiere justamente la capacidad de expresar emociones de manera fluida, lo cual requiere de un control sobre las mismas para expresarse correctamente. En esta primera entrada explicamos la importancia del autocontrol

emplea este reproductor para oír la explicación

Qué es Wolfy Proyect y la psicología evolutiva

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Tenemos más similitud con los lobos que con los monos

Para los Sioux, los lobos son enviados por el Gran Espíritu para ayudar al humano a ser más equilibrado y mejorar sus dones sociales. Veamos que nos dicen los Sioux en sus leyendas a cerca de nuestra psicología evolutiva

Llega el atardecer, una familia típica de padre, madre y algunas generaciones de hijos, se reúnen a cantar. Refuerzan con ello los lazos, serenan las ansiedades, el canto grupal actúa por medio de varios efectos, por un lado el intervenir dentro de la armonía total con un aporte individual de su propia voz, hace que se logowolfy2minirefuercen los lazos y se estructure mejor el espíritu de equipo. Por otro lado, las vibraciones largas y constantes que se producen por presión suave del diafragma, equilibran las emociones, mejora el estado de ánimo. Ambos aspectos combinados, el espíritu de equipo más el placer de equilibrar las emociones, inundan de endorfinas el organismo, generando sensación de placer y relajación.

Esta imagen familiar tiene una particularidad, y es el hecho de ser compartida por dos especies íntimamente ligadas: el humano y el lobo. Cualquiera de los dos tiene las mismas características descritas, ambos poseen estructura familiar similar, ambos desarrollan actividades de canto grupal para armonizar emociones y reforzar lazos del grupo.

family-that-howls-child-wolf-tshirt-2[1]Hacia una psicología evolutiva

Nuestra especie ha evolucionado a partir de los primates, nadie discute eso, sin embargo no hay monos que canten grupalmente, y, por otra parte la estructura familiar de los mismos difiere de la humana, ya que se trata generalmente de un macho dominante y varias hembras, siendo que el macho no interviene en la educación de la cría, cosa que sí ocurre entre los lobos y los humanos.

Es extraordinario observar como nos parecemos más a los lobos en tantos aspectos, que a los primates de quienes descendemos.

Esta evolución de la estructura familiar nos ha llevado a desarrollar aspectos psicológicos y psicopedagógicos diferentes, es decir, nuestra psiquis se parece más a la de los lobos que a la de los monos, del mismo modo que nuestros mecanismos de aprendizaje y socialización.

Es por todo esto que las leyendas Sioux no parecen alejadas de la realidad. Los humanos, provenientes de monos que vivían hace diez millones de años en las copas de los árboles, hemos adoptado características que los lobos poseen desde hace mucho más tiempo que nosotros, y por lógica, ellos las dominan mejor que nosotros. Por lo tanto, es perfectamente aceptable la idea de observar a los lobos para aprender a comportarnos como humanos. Esto explica los motivos por los cuales los perros, verdaderos lobos domésticos actuales, son tan populares como mascotas, mientras que los monos no parecen alcanzar demasiada aceptación como ellos.

como cantan las familias de lobos
como vemos, nuestra psicología evolutiva nos llevó de ser monos a lobos

El proyecto Wolfy parte de esta base, y mediante el mismo estudiamos los mecanismos de aprendizaje de los lobos, sus juegos, su pedagogía natural, su estructura psicológica, su socialización, su control emocional, y aplicamos estos conocimientos al desarrollo de mejores juguetes para niños, como así también por supuesto para nuestros perros domésticos habitantes de las ciudades.

Si nos fue difícil en el pasado adaptarnos al pasaje de la manada de monos en las copas de los árboles a las estructuras familiares nómadas en la tierra, hoy estamos adaptándonos a vivir en estresantes ciudades donde habitan varios millones de individuos en un espacio en el que hasta hace apenas 20.000 años vivía una tribu humana de apenas un centenar de ellos, casi todos familiares entre sí.

 

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