Juegos infantiles en niños, perros y gatos

juegos de escalar


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juegos infantiles como los de escalar
juegos infantiles como los de escalar

Vamos a entender porqué y cómo se generan los juegos infantiles en niños, perros y gatos. Imaginemos por un instante una escuela primaria. Vamos a poner un nombre a un niño por ejemplo Pedro. Pedro se encuentra en la escuela, está sentado obligado a estar sentado, y hay que poner una penalidad si no se sienta y por ejemplo la madre le da un castigo, le quita la televisión si no va a la escuela ese día y está obligado a estar sentado estudiando por ejemplo matemáticas, o supongamos geografía, o historia. Suena la campana del recreo, Pedro sale, va al recreo, y en el recreo comienza a jugar y se empieza a trepar unos árboles que hay en el patio. Junto a unos compañeros de clase trepan a los árboles, juegan de esa manera, luego juegan al juego de policía y ladrón, se persiguen unos a otros, se capturan, y vuelven a clases. Suena, entonces, el timbre y vuelven a clases. Están obligados a estar sentados, a estudiar supongamos álgebra, o algún otro tipo de materia y estudian a la fuerza para entender la clase, para aprenderla, estudia obligado. Suena el timbre de nuevo y sale otra vez el recreo y se ponen a practicar puntería con unas piedras contra una lata que se ponen arriba de un banco en el patio. En otro momento podría estar jugando en una PlayStation por ejemplo en un juego de pantalla y estar haciendo puntería también, o estar haciendo una especie de juego de guerra, donde se hace una especie de captura, de depredación, tanto haciendo puntería como estrategia para capturar a otros. En definitiva es una depredación lo que se está haciendo. Lo que estamos viendo es que Pedro estudia las cosas necesarias para vivir qué son antiguas, las que vienen del pasado, como por ejemplo recolectar o evadir de los depredadores trepando los árboles o por ejemplo cazar y pelear, en el caso de policía y ladrón, que están jugando este juego es un juego de caza. En el caso de hacer puntería unas latas o usando un juego de pantalla cuando llega a su casa, en una PlayStation, están también haciendo un juego de depredación, y eso lo hace de manera espontánea, no hay que obligarlo sino al contrario, le interesa hacerlo, le gusta hacerlo. Sin embargo cuando tiene que estudiar cosas que son más modernas, como por ejemplo la matemática, la historia, geografía, que también son necesarios para sobrevivir pero son muy nuevas como para estar instaladas en los instintos de supervivencia, para eso hay que obligarlo. Porque nosotros hace escasamente 20000 años éramos cazadores recolectores, entonces teníamos la pulsión necesaria interna como para poder aprender lo que necesitamos para sobrevivir ya grabada. Y eso en 20.000 años, que es muy poco en términos de biología, no pudo haberse cambiado. En estos últimos veinte mil años aparecieron otras necesidades como en el caso de la historia, la geografía y el álgebra, la física, la química y todo eso no está instalado todavía, eso llevaría millones de años. Seguramente, dentro de millones de años, cuando eso podría estar instalado en los instintos, ya vamos a estar estudiando otras cosas. Entonces la única manera de estudiarlos es obligados, ya sea porque nos obligan o porque nos educan para que nos auto obliguemos, pero no lo hacemos como una recreación generalmente a eso, salvo que sea una materia que nos guste mucho, en general hay una cierta obligatoriedad, cosa que no sucede en el recreo, los niños en el recreo juegan a algo que está instalado en sus instintos para sobrevivir. Trepar un árbol a gran velocidad y con habilidad es necesario para que no nos coma el tigre sable por ejemplo, cosa que sucedía hace algunos miles de años, también para recolectar frutos y poder cazar, hacer puntería con piedras o con lanza o lo que sea, normalmente los niños van a usar lanzas, piedras y palos, o usar una honda, una gomera antiguamente, y ahora también con la PlayStation, pero en definitiva es una forma de aprender a ser mejor cazador. Todo eso sí está grabado en nuestros instintos. Lo que vemos es que el juego nos lleva permanentemente a aprender algo que necesitamos para sobrevivir, claro en este caso puntual nos está llevando a aprender las cosas que necesitábamos para sobrevivir hace unos 20000, años algo distinto a lo que necesitamos ahora.

Ahora veamos qué sucede con un cachorro de perro o con un gato respecto de los juegos infantiles

aclarando que esto no implica que igualmente se produzca en la edad adulta o madurez sexual.

ciertos juegos infantiles pueden resultar conflictivos
ciertos juegos infantiles pueden resultar conflictivos

Los propietarios de cachorros saben lo que significa encontrarse con la casa revuelta. Llegar del trabajo y nos enfrentamos con un panorama desolador: el sillón de la sala está herido de muerte. El cachorro depredador ha abierto un hueco en la parte del asiento y se ha dedicado a extirpar el relleno. El sillón parece una presa, un ungulado muerto, tendido con su abdomen expuesto y vaciado. Lo interesante de este ejemplo que estoy poniendo, es que en l mente del cachorro el sillín a representado una presa a la que se vaciaron las vísceras. Del mismo modo que el niño Pedro aprendía a sobrevivir trepando a los árboles en el recreo o haciendo puntería con una piedra o un juego de PlayStation, este cachorro aprendía a alimentarse usando al sillón como símbolo de presa. Pedro simulaba cazar esas latas a las que arrojaba piedras, o simulaba cazar esos enemigos del juego de pantalla, ellos representaban sus presas, mientras tanto el sillón representaba la presa del cachorro. Ambos tuvieron esa pulsión, ese deseo incontenible de aprender para sobrevivir, y ambos usaron símbolos, reemplazaron las presas por otros objetos.

¿Qué otras actividades hizo nuestro cachorro en nuestra ausencia?. Avanzamos por la casa y nos encontramos con dos camisetas destrozadas. El cachorro necesitaba aprender a usar manos y fauces para despedazar una presa, separar el hueso y la piel de la carne. En un mundo salvaje, hace 12.000 años, no existían los alimentos en pellets, de manera que los lobeznos necesitaban aprender rápidamente a usar sus utensillos de mesa, su cuchillo y tenedor, que son sus manos y sus fauces, para separar lo alimenticio de lo que no lo es y así poder comer. El tema es que doce mil años en términos biológicos no es absolutamente nada, y esos instintos hoy siguen presentes, como siguen presentes en Pedro los instintos de hace veinte mil años que le obligan a desear aprender a trepar a las copas de los árboles para recolectar o no ser comido por depredadores, o a hacer puntería para aprender a cazar su alimento.

Las pulsiones del juego son empujes internos que nos sirvieron de mucho en el pasado, y que hoy siguen presentes con fuerza a pesar de que ni ya nosotros cazamos para sobrevivir, ni hay tigres sable o leones que nos coman en las ciudades, ni el cachorro necesita aprender a destripar presas porque le damos alimento seco.

Estas pulsiones deben ser equilibradas para evitar que nos dañen. No podemos prohibir jugar el niño ni al cachorro, eso lo sabemos de sobra, pero además podemos usarlas para aprender otras cosas. Podemos hacer que el niño no juegue con piedras en la casa y rompa cosas, del mismo modo podemos hacer que el cachorro no rompa sillones, pero además podemos hacer que esas viejas pulsiones sean nuestras aliadas para que aprendan otras cosas útiles para la vida en nuestra sociedad moderna.

Es por esto que en nuestra sede de investigación y desarrollo, trabajamos en el diseño de juegos didácticos para niños, perros y gatos

El juego en la naturaleza

baby-playing-rex[1]

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Vamos a tratar de entender que es el juego a partir de dos ejemplos que voy a poner. Uno es el cocodrilo Coco y el otro es el perrito Toby.

Estos dos personajes las acabo de inventar con la idea de que podamos entender la estrategia, las distintas estrategias que toma la naturaleza a la hora de sobrevivir.

La energía no es algo que sobre, no es algo que exista en gran abundancia en la naturaleza, hay que conseguirla, cuesta conseguirla, y por lo tanto hay que evitar gastarla sin sentido. Hay que invertirla en todo caso pero no gastarla sin sentido.

baby-playing-rex[1]Ahora voy a poner un ejemplo de dos señores también. Un señor que tiene un coche que no usa nada más que para cosas elementales y básicas, y que tiene un determinado dinero para llenar el tanque de combustible, entonces deja el coche guardado la mayor parte del tiempo posible, gastando lo menos … lo estrictamente necesario. Y tenemos otro señor que es un vendedor, que recorre clientes y que usa el coche para eso. Este vendedor gasta mucho más combustible, porque invierte combustible en visitar clientes, porque esos clientes le van a permitir tener ingresos para tener más combustible. El otro, el anterior, cuando movía el coche, no tenía más ingresos por mover el coche y por lo tanto no podría recuperar el combustible a partir del gasto de combustible. En cambio, nuestro vendedor, sí, cuánto más combustible gaste viendo más cantidad de clientes, más posibilidades tiene de conseguir más combustible para su coche. ¿Se entiende?, uno conservador, trata de conservar y guardar el combustible, y el otro arriesgado inversor, porque tienen dos realidades distintas, dos estrategias diferentes.

En la naturaleza la sobrealimentación no existe. En la naturaleza no hay nadie que sea obeso y necesite hacer ejercicio para gastar energía, por qué en la naturaleza las calorías que se consiguen son las justas. El prototipo del hombre rico es un hombre gordo siempre en los dibujos, porque hasta no hace mucho tiempo ser gordo era para los ricos, la gente normal, la gente pobre, tenía las calorías necesarias para vivir, llegar a ser gordo requería de ser rico.

Labrador Retriever, puppy playing with a toyEn la actualidad nosotros tenemos sobrealimentación, nos sobran los alimentos y tenemos que gastarlos en el gimnasio o lo que sea, caminando sin sentido. Pero eso es algo que no es natural, no es normal, hasta hace muy poco no era así. Eso es lo que pasa ahora en la civilización actual, pero en la vida real, la naturaleza no gasta energía porque sí. Si gasta mucha energía y para invertirla para algo, y si no, la trata de conservar lo más posible

Volvamos ahora al cocodrilo Coco y el perrito Toby. El cocodrilo Coco tiene temperatura variable, no tiene homeotermia, no es una temperatura constante, él lo que hace es tomar la temperatura del medio ambiente. Sale el sol, el sol calienta su sangre, y a partir de ahí, él tiene mayor actividad. Si se enfría su sangre porque oscurece, se queda quietito y se mueve lo menos posible. En general no gasta energía ni siquiera en levantar su propia temperatura. Espera que salga el sol y que sea el sol el que levante su temperatura.

El cachorrito Toby no. Quema químicos y gasta energía para mantener su temperatura elevada, para poder tener mayor actividad constantemente, ¿para que le sirve esa actividad? como nuestro vendedor, esa actividad es para conseguir recursos. Para sobrevivir a partir de esa otra estrategia, no la del conservador, guardando la mayor cantidad energía posible, sino del arriesgado, del inversor. Entonces gasta energía manteniendo temperatura elevada todo el tiempo, aunque haga frío, y eso le permite estar activo todo el tiempo. Lo mismo que el vendedor que gasta mucho más combustible porque va a ver más clientes para conseguir más recursos. El cocodrilo Coco se mueve lo menos posible. Se queda quietito eso le permite vivir con muy poquito, con muy pocos ingresos, como la persona que decimos tiene un sueldo justo, pero gasta la menor cantidad de combustible porque de lo contrario no llega. Bueno el cocodrilo Coco tiene pocos ingresos, come muy de vez en cuando, pueden pasar meses sin comer, pero gasta muy poca energía, se queda quieto lo más posible, inclusive para cazar se queda muy quieto, deja a veces inclusive hasta que la corriente casi lo arrastre, que parezca un tronco que se acerca a sus víctimas, y la energía gasta en el último momento en que muerde a las víctimas.

El cachorrito Toby, por el contrario, gasta mucha energía ¿en que?, en aprender, y para aprender necesita tener algo que lo empuje a hacer una actividad, algo interno, que nadie lo obligue, que de dentro de él salga la necesidad de moverse y hacer una actividad. Eso es lo que se llama juego, eso es jugar. El juego es una forma de aprender sin que nos obliguen a aprender. el juego se inventó para los animales superiores que están obligados porque tienen un mandato interno, a aprender algo. y se llama a eso “proactividad”, es una actividad proactiva, no reactiva. el cocodrillo es reactivo, si yo lo amenazo él huye, él reacciona a algo q1ue ocurre externo. el animal superior, como en el caso del perrito o de nuestro vendedor, también somos animales superiores los seres humanos, o el caso de un gatito, en estos casos es diferente, somos proactivos,cat-playing-with-toy[1] tenemos un empuja de adentro hacia afuera que nos lleva a tener una actividad para poder aprender cosas y a partir de esas cosas que aprendimos, entonces conseguir recursos. el tema es que, para ser proactivos, necesitamos una estimulación de la proactividad y eso lo vamos a ir viendo en las próximas entradas. pero lo importante es que sepamos que el juego es una actividad que surge de dentro hacia fura, que nos moviliza para poder, gastando energías, aprender cómo conseguir recuperar y ganar más energía todavía. por ejemplo aprendiendo a cazar mejor, aprendiendo a socializar mejor para luego cazar mejor en equipo, etcétera. en el caso de nuestro vendedor, aprendiendo a vender mejor, visitando más clientes. En el caso de los niños aprendiendo más las reglas sociales, aprendiendo a ser más despiertos desarrollando su inteligencia. El cocodrilo Coco no necesita de eso, lo que hace es una estrategia diferente: pocos ingresos y el menor gasto posible de energía. Luego veremos en otras entregas más detalles de todo esto.

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